Hoy en día damos por sentado que un pequeño dispositivo en nuestro bolsillo puede señalar nuestra ubicación exacta en cualquier lugar de la Tierra. Pero el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) tardó décadas en desarrollarse, nacido de las tensiones de la Guerra Fría y la Carrera Espacial.
La inspiración del Sputnik
En 1957, la Unión Soviética lanzó el Sputnik, el primer satélite artificial. Los científicos estadounidenses que siguieron el Sputnik notaron algo interesante: debido al efecto Doppler, la frecuencia de las señales de radio del satélite cambiaba a medida que se acercaba y se alejaba. Se dieron cuenta de que si conocieran su ubicación exacta en la Tierra, podrían trazar un mapa de la órbita del satélite. Más importante aún, si conocieran la órbita exacta del satélite, podrían determinar su ubicación exacta en la Tierra.
Un proyecto militar
A lo largo de las décadas de 1960 y 1970, el Departamento de Defensa de EE. UU. desarrolló el concepto hasta convertirlo en un sistema robusto originalmente llamado Navstar GPS. Fue diseñado para ayudar a los militares a apuntar con precisión a misiles, coordinar movimientos de tropas y navegar barcos y aviones. El primer satélite GPS operativo se lanzó en 1978.
Acceso civil y "disponibilidad selectiva"
En 1983, un avión de pasajeros de Korean Air Lines fue derribado después de desviarse accidentalmente en el espacio aéreo soviético debido a un error de navegación. En respuesta, el presidente Ronald Reagan ordenó que el GPS estuviera disponible para uso civil para evitar futuras tragedias.
Sin embargo, los militares degradaron intencionalmente la señal civil en un programa conocido como "Disponibilidad Selectiva", lo que hizo que el GPS civil tuviera una imprecisión de unos 100 metros. No fue hasta el año 2000 que el presidente Bill Clinton ordenó al ejército que desactivara la disponibilidad selectiva, lo que hizo instantáneamente que el GPS civil fuera 10 veces más preciso.
La era moderna
La eliminación de la disponibilidad selectiva provocó una revolución tecnológica. Permitió la creación de sistemas de navegación para automóviles paso a paso, aplicaciones para teléfonos inteligentes basadas en la ubicación, servicios de viajes compartidos como Uber y las herramientas de ubicación que utilizamos hoy en sitios web como LocalAtual.
